miércoles, 14 de diciembre de 2011

¿Cómo se han visto afectados los indígenas por la extracción del llamado “aceite de piedra”?







El pueblo de Coca tiene un gran valor histórico y cultural, es la puerta de entrada a la amazonía ecuatoriana, lo ha sido desde 1541 cuando el conquistador español Francisco de Orellana hizo la primera incursión por el río Amazonas en búsqueda de leyendas como el Dorado, guiado por sus ansias locas de oro. Hoy en día vemos que  efectivamente se encontró oro, pero un tipo de oro que me arriesgo a decir que es más importante que el propio metal. La comunidad de Coca y las zonas aledañas a los ríos Coca y Ñapo se han convertido en pueblos explotadores de petróleo al servicio de grandes multinacionales y del mismo gobierno ecuatoriano. La incursión en la selva del mundo moderno les ha traído a todos éstos grupos indígenas, innumerables cambios  y problemas.
En el artículo “Amazonas ecuatoriano, un futuro tan negro como su petróleo”, Dayuma un indígena cofán, lamenta el drástico descenso  demográfico de su población debido a diversas enfermedades como la poliomielitis y la tuberculosis; además le atribuye a los “malos espíritus” el hecho de que los peces y las vacas estén muriendo, cuando en realidad el problema está  en que las compañías petroleras  vierten a  los ríos más de 16 millones de litros de desechos tóxicos. También advierte que el turismo en la zona desapareció, ya no se pueden ver a los cientos de personas en los barcos- hoteles de la Flota Orellana, a los turistas simplemente no les interesa navegar por aguas apestadas a petróleo y sin peces.






 Los indígenas denunciaban que hasta la fecha en que fue escrito dicho artículo (Abril –Mayo de 1994), no se habían hecho estudios para conocer la composición de los desechos de las piscinas arrojados a los ríos y a las tierras. Con el paso del tiempo la situación cada vez se volvió peor, los líderes indígenas en varias ocasiones han denunciado a las petroleras pero aún no consiguen que éstas empresas se responsabilicen por los daños; hace poco el portal de Internet www.extra.ec, publicó que el abogado Pablo Fajardo, representante de los grupos indígenas de la amazonía ecuatoriana demandaron por una suma de 17.000 millones de dólares a la petrolera Texaco ( que luego fue comprada por Chevron) por la contaminación ocasionada entre 1964 y 1990 en unas 480.000 hectáreas de selva en la Amazonía.
Según la compañía Chevron, cuando la empresa fue vendida, se firmó un acuerdo en donde  se exoneraba de cualquier responsabilidad ambiental en un futuro a la Texaco.
Chevron considera que en el juicio que se llevó a cabo en Ecuador los abogados de los demandantes falsificaron datos y presionaron a grupos científicos para encontrar contaminación donde no existía. También sostiene que ahora la responsabilidad es de Petroecuador, la empresa petrolera gubernamental a quien ahora pertenecen las tierras. La compañía estadounidense afirma que cumplió con las tareas de limpieza según los tiempos establecidos 

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